Empate a cero en Zorrilla entre el Real
Valladolid y Tenerife que no deja contenta a nadie. Ambos conjuntos con la
pólvora mojada no consiguieron aprovechar las pocas ocasiones de las que
disfrutaron y dejan las cosas como estaban al inicio del encuentro
Real Valladolid y Tenerife se enfrentaron
este domingo a las 16:00 horas en el Nuevo Estadio José Zorrilla. Ambos equipos
afrontaban el partido con la intención de no descolgarse de la lucha por los
puestos que dan acceso a la fase de Play-Offs.
La primera mitad de
este encuentro nos ofreció exactamente lo que se presuponía antes del pitido
inicial. Valladolid y Tenerife saltaron al terreno de juego
de Zorrila bien posicionados, sin asumir demasiados riesgos. El conjunto
insular se hizo con el control de la posesión pero no consiguió desarmar la buena
defensa del equipo local. El conjunto tinerfeño no puso en apuros a Pau Torres, la mayoría de sus disparos
se fueron desviados. Por su parte, el Valladolid alentado por su estadio tuvo
las ocasiones más claras de la primera parte. Los hombres de Paco Herrera
buscaban hacer el primero en alguna jugada aislada. Sus ocasiones más
peligrosas llegaron mediante balones colgados al área buscando a Raúl de Tomás.
Al término de los
primeros 45 minutos nos fuimos al descanso con un partido muy igualado y sin goles.
El Tenerife estaba siendo
superior en juego pero no en ocasiones. Las defensas superaron a los ataques
durante la primera parte.
Partido disputado en el que solo han ganado las defensas
La segunda mitad dio
inicio con los papeles cambiados. El Valladolid salió a jugar, moviendo bien el
balón en la zona del medio campo, Sus jugadas de ataque siguieron teniendo el
mismo receptor, Raúl de Tomás,
muy activo en las jugadas ofensivas del Pucela. Posteriormente sería sustituido
por Sergio Marcos. Cambio muy cuestionado por la
grada de Zorrilla. Con el paso de los minutos, el juego de ambos conjuntos fue
perdiendo fluidez, los ataques se limitaron a balones largos buscando la
espalda de las defensas. Por parte del Tenerife, Omar y Diedhiuo
fueron los referentes, intentando aprovechar su velocidad y desborde. Ambos
conjuntos realizaron una labor de sacrificio defensivo, minimizando las
ocasiones de gol rivales.
Los segundos 45
minutos tuvieron su parte de polémica, cuando en una disputa entre Juan Villar y Germán, el
árbitro detuvo el juego y decidió consultar al cuarto árbitro. La jugada se
saldó con dos tarjetas amarillas, una para cada conjunto. Juan Villar que ya había sido
amonestado en la primera mitad tuvo que ver lo que quedaba de partido desde el
vestuario.
Con la expulsión, el
peso del desarrollo del juego cayó sobre los jugadores del Tenerife. El conjunto chicharrero
buscaba sin fortuna la portería blanquivioleta por medio de su delantero Diedhiou. La ocasión más clara de los
segundos 45 minutos corrió a cargo de Joan
Jordán con un magnífico disparo
lejano que desbarató Dani Hernández, ex del Valladolid con un
paradón. Ya en el descuento, el guardameta visitante volvió a obtener
protagonismo con una mano salvadora que enviaba el balón a córner un remate de Álex Pérez.
Finalmente, el
encuentro acabó con un empate a cero que no contenta a nadie.
Con este resultado, el
Valladolid se sitúa séptimo
momentáneamente con 35 puntos, mientras que el Tenerife continúa en los puestos nobles, quinto con 38 puntos.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Pau Torres, Moyano,
Á. Pérez, Guitián, Balbi, Leäo, Jordán (Mata 89′), Michel (Rafa 84’), Juan
Villar, Arnáiz, Raúl de Tomás (Sergio Marcos 71’)
Tenerife: Hernández, Carmille,
Germán, Jorge, Cámara, Aaron (Suso Santana 69’), Alberto (Jouini 90’), Vitolo,
Omar (Tyronne 85’), Lozano, Diedhiou
Árbitro: Pizarro Gómez
amonestó a Jordán, Juan Villar (recibió dos tarjetas amarillas por lo que se
perderá el próximo partido) por parte del Valladolid y Vitolo, Alberto y Germán
para el Tenerife
Nuevo Estadio José
Zorrilla. 8.139 espectadores.
Empate sin goles entre dos aspirantes a jugar el play off de ascenso. El
extremo arucitano, Juan Villar, jugó
de titular, no le llegó mucho juego por su banda y tuvo la desgracia de ser
expulsado por doble tarjeta amarilla, la segunda de forma muy rigurosa.