Almería
2-1 Mirandés
"Esto solo pasa en Almería", le espetaba un aficionado a otro con dos
palmos de narices tras quedarse compuesto y sin autobús que esperar en el
recibimiento que con tanto cariño se había preparado a raíz de la comunión
entre equipo y seguidores vivida hace una semana en Málaga.
Los hinchas, no solo de colectivos juveniles, sino también padres
con hijos ilusionados, se habían apostado en una de las avenidas que
desemboca en la rotonda del acceso sur al Estadio, pero inexplicablemente el
recorrido del autobús fue distinto al habitual por sugerencia de la dirección
de seguridad, quizá al ver acumulación de bengalas en un sector.
El club acató la decisión, pero no dejaba de mostrar su descontento e
indignación internamente al comprobar el estupor de sus seguidores, que a pesar
de los pesares a los pocos minutos, ya dentro del recinto, se
arrancaban (bufandas al viento) con el himno a capella como ya ocurriera en La
Rosaleda, pasando el choque ante el Mirandés a la historia al ser la
primera vez que ocurría en el Juegos Mediterráneos de forma coral.
En el campo hubo poca historia que reseñar durante la primera mitad.
Enfrente había un señor rival, al que no se le notó en demasía eso de ir cuarto
por la cola. Muy al contrario, el conjunto burgalés del debutante
Joseba Exteberria supo cortocircuitar la zona de creación rojiblanca. Oriol
Rey y Víctor Meseguer se adueñaron de la medular eclipsando a Samu y Robertone,
mientras De la Hoz se multiplicaba para tapar espacios haciendo coberturas.
Todavía en el primer cuarto de hora pudo atisbarse algo, pero la intensidad
fue de más a menos. En los primeros compases la presión adelantada de los
de Rubi, personalizada en la figura de Sadiq, provocó un buen robo de Portillo,
cuyo centro al segundo palo era rematado por Ramazani con la zurda enviando el
balón fuera, pero muy cerca de la escuadra. Minutos después, en una acción
bastante parecida, el propio Portillo avanzaba por su banda para meter un pase
al área a Ramazani y el belga asistía a su vez al segundo palo, donde Robertone
mandaba su remate a las nubes con casi todo a su favor.
El Mirandés controló bien el 'tempo' de juego, pero no inquietó en
exceso los dominios de Fernando, que apenas tuvo que seguir con la mirada un
disparo lejano de Vicente que buscaba la escuadra con la rosca sin llegar a
encontrarla.
En el segundo acto era necesario agitar el árbol para cambiar el escenario,
pero de salida el guion siguió siendo muy parecido, con el Mirandés controlando
el partido desde la sala de máquinas ante un Almería tal vez demasiado
presionado a sí mismo por los resultados previos de sus principales
perseguidores en la tabla: Valladolid y Tenerife.
El partido avanzaba y los visitantes seguían sintiéndose bastante cómodos,
con una peligrosa internada de Camello incluida, hasta que emergió la
figura de Sadiq Umar para desatascarlo. Primero avisó metiendo la bota de
forma apurada a un centro de Pozo peinado por Akieme que no encontró portería
por poco. Después golpeó con un latigazo seco desde el balcón del área que
sorprendía a Lizoain, dedicatoria incluida para Nieto, que tendrá que pasar 9
meses de travesía por el desierto.
En solo dos minutos el de Kaduna llevaba la tranquilidad a la grada
definiendo con clase un robo de balón de Dyego Sousa, que acababa de saltar
al campo y se mostraba como el más listo de la clase para interceptar un
arriesgado pase de Lizoain a su defensa con la intención de iniciar jugada
desde atrás. El brasileño (le hizo un triplete en la ida al cuadro jabato en
apenas 50 minutos) tocaba para el africano, que esta vez tiraba de calidad para
hacer el 2-0 tocando la bola sutilmente con la zurda.
Con un Sousa desatado a nivel asistencial, resulta increíble el rendimiento
que ofrece en los minutos que está sobre el campo el de Sao Luis, Arnau
Puigmal rozó el 3-0 con un disparo repelido por el larguero, puede que
demasiado castigo para los méritos contraídos por el Mirandés en el
campo.
Y del posible 3-0 se pasó al 2-1 final en el descuento con un penalti
cometido por Pozo sobre Íñigo Vicente (curiosamente el sevillano también
cometió pena máxima en Anduva). La pena máxima la lanzaba el propio Vicente,
detenía Fernando, pero Camello estaba atento para marcar a puerta vacía un
tanto que no inquietó porque justo después Gorostegui Fernández-Ortega pitaba
el final del partido.
El trabajado triunfo permite al Almería seguir la estela del Eibar y
mantener distancias con los perseguidores, si bien deja las notas negativas de
las lesiones de Robertone (se marchó llorando y apunta a que puede habérsele
reproducido la lesión en la zona isquiotibial) y Chumi junto con la quinta
amarilla para De la Hoz, que no podrá ser de la partida el próximo viernes ante
el Fuenlabrada, de nuevo en el Juegos Mediterráneos.
Ficha Técnica
UD Almería: Fernando; Pozo, Akieme, Chumi, Babic; De la Hoz (c) (Arnau Puigmal, 63'),
Samú Costa, Robertone (Dyego Sousa, 70'); Portillo (Lazo, 63'), Ramazani
(Eguaras, 70') y Sadiq (Curro Sánchez, 83').
CD Mirandés: Lizoain (c), Carreira, Jorge Sáenz, Arroyo, Imanol;
Meseguer (Álex López, 73'), Oriol Rey; Riquelme (Hassan, 73'), Vicente, Brugué
(Marqués, 80'); Camello.
Goles: 1-0 (69'): Sadiq, de potente disparo desde la frontal del
área. 2-0 (71'): Sadiq, a pase de Dyego
Sousa. 2-1 (98'): Camello recoge el rechace
de un penalti.
Árbitro: Gorostegui Fernández-Ortega (vasco). Asistido por Pulido Santana
(canario) en el VAR. Amonestó a Camello (39'), De la Hoz (41'), Oriol Rey
(45'), Portillo (45') y Samú Costa (88'). Amonestó a Jorge Pérez -segundo del
Mirandés-.
Incidencias: Partido correspondiente a la 28ª jornada en Liga Smartbank disputado
en el Estadio de los Juegos Mediterráneos ante 8.432 espectadores. Se
guardó un minuto de silencio en memoria de Micaela Sicilia, madre de Rubi, así
como de Manuel López Godoy, colaborador del club. El Mirandés vistió de azul
oscuro y medias amarillas.
Victoria del Almeria que recobra su racha victoriosa y ganó al Mirandés siguiendo la estela del líder a un punto. El delantero, Juan Villar, estuvo en el banquillo pero no saltó al terreno de juego.
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