Leganés 2-2 Almería
Mario y Nerea, a sus siete y cinco años, no necesitarán que sus padres les
recuerden que el equipo de su tierra es el Almería para evitar que caigan en la
tentación fácil de Barça o Madrid. Ellos, como tantos otros niños de la
provincia llevan desde hoy inoculado el veneno almeriensista, ese
orgullo de pertenencia que parecía aletargado y en esta ilusionante temporada
se ha despertado con inusitada fuerza.
Con siete largos años de espera para retornar a la máxima categoría,
algunos en el alambre de Segunda B, empezaba a correrse el riesgo de que muchos
pequeños -toda una generación-, olvidase que su club había saboreado las mieles
del éxito no hace tanto tiempo, pero el fútbol es una trituradora que lo
deglute todo jornada a jornada. En ascensos como el certificado esta
noche ante el Leganés nacen los colores de la piel, que dice una de las
estrofas del himno rojiblanco.
Y es que esta campaña que ha tenido un colofón de infarto coincidiendo con
la última fecha ha sido diferente por muchas cuestiones y una de ellas tiene
que ver con ese salto adelante que ha dado la afición rojiblanca. Tras 20 años
en el fútbol profesional entra en una etapa de plena madurez impulsada por
sangre joven que, amparada en las redes sociales, ha organizado 'busianas' de
época al equipo y ha perdido esa secular timidez almeriense de tomar la
iniciativa aunque solo sea para cantar el himno a capella en el Juegos
Mediterráneos y a domicilio. Ritos que se convertirán en tradiciones.
La 'rubineta' tenía sitio para todos y dio acomodo a quienes fueron
enganchándose a lo largo del curso, aunque no lo tuvieran claro allá por el mes
de agosto. Con la ambiciosa mentalidad impuesta desde el aterrizaje de
Turki Al-Sheikh en la propiedad de mirar siempre adelante, el equipo
no se cayó ni en los momentos más complicados. A no pocos dentro de ese
vestuario en júbilo les habrá venido a la memoria el duro mes de enero mermados
por el coronavirus y la ausencia de Sadiq.
Nadie tiró entonces la toalla aunque desde fuera las apuestas veían al
Almería desmoronarse. Al contrario, renació de sus cenizas cual ave Fénix para
regresar con renovado brío, superando incluso contratiempos en forma de un
reguero de lesiones en la zaga. En ese largo y tortuoso camino que esta noche
culmina hubo varios puntos de inflexión: el gol de Ely en Zorrilla, el
de Curro ante el Sporting e incluso el de Puigmal contra el Alcorcón.
Fueron momentos de todo o nada y la fortuna premió el esfuerzo de un equipo que
ya es historia rojiblanca.
No fue un camino de rosas en Butarque. El equipo saltó nuevamente
hecho un manojo de nervios a nivel defensivo, si bien más operativo en la
faceta ofensiva. Garcés andaba muy suelto en la punta de lanza y daba un aviso
en el primer minuto de juego, para adelantar a los pepineros a los 8'
aprovechando una pérdida garrafal de Pozo ante Javi Hernández, que cedía al
ariete para definir con solvencia ante la tardía salida de Fernando.
El colorido graderío rojiblanco enmudecía momentáneamente para recuperarse
al cuarto de hora de partido con un córner botado por Robertone que cabeceaba
en primera instancia Rodrigo Ely, rebotando en un defensor, y el
brasileño recogía el rechace para remachar a la red en su tercer tanto
desde que se enfundara la rojiblanca. La rápida reacción invitaba al optimismo,
sobre todo porque antes Sadiq había tenido un mano a mano con Riesgo, pero en
la retaguardia las cosas no marchaban.
Rober Ibáñez en carrera con Babic y Eraso gozaron de sendos disparos que se
marcharon desviados y luego Arnáiz, sustituto del lesionado Ibáñez, remataba al
larguero un buen centro de Juan Muñoz. Antes del descanso iba a ser
Omeruo quien marcara el 2-1 para los locales al imponerse de cabeza en
un saque de esquina a Ely, el mejor rojiblanco en dicha faceta.
Tras la reanudación el equipo iba por debajo en el marcador, pero
conservando plaza de ascenso debido a las igualadas sin goles en Zorrilla y
Santo Domingo, algo que iba a cambiar a la vuelta de vestuarios cuando el
Valladolid se adelantaba ante el Huesca a los 49 minutos de juego. En ese
instante al Almería se le escapaba el tren del ascenso directo, más aún al
conocer que los pucelanos hacían el 2-0 en apenas segundos.
Coincidiendo con las malas noticias Sadiq tiró de amor propio para
arrancar una jugada en el vértice del área y, tras apoyarse en Robertone,
rematar a gol a la altura del punto de penalti para restablecer la igualada, un
resultado que entonces todavía era insuficiente porque el 0-0 del Eibar en Alcorcón
propiciaba el temido triple empate que dejaba a los indálicos fuera de la
ecuación de ascenso.
La agonía se prolongó hasta el minuto 90 cuando Zarfino, el mismo
jugador que ajusticiaba a los unionistas hace una semana, lograba un tanto
para el Alcorcón que dejaba al Eibar fuera del ascenso directo en beneficio de
los almerienses, que además coronan como campeones el curso. Fran Fernández
devolvía con creces lo que tantos le afearon siete días atrás.
El 'arquitecto' de Vilassar suma una segunda muesca a su currículum de
ascensos tras el facturado con el Huesca. Y lo rubrica con el octavo
presupuesto de la categoría en función de los límites salariales
publicados por la LFP, dato que conviene recalcar para los descreídos que
afeaban el potencial económico indálico recurriendo a la opulencia de su dueño
árabe.
Este ascenso es de ellos, de Rubi, Fernando, De la Hoz o Sadiq, pero
también de Turki, El Assy, Gonçalves y la nueva estructura, sin olvidar a quienes
han sostenido los cimientos de este club en distintas áreas durante los últimos
lustros: Juanjo Moreno, Rosa Mar Barea, Pedro Moreno, Mariano Blanco, Jorge
Díaz, Carlos Felipe, Pedro Serrano, Bernardo Hernández, Mari César o Juan
Ventaja. No están todos los que son, pero sí son todos los que están.
El 29 de mayo de 2022 se añade al particular santoral
rojiblanco de fechas míticas junto el 10 de junio de 1979, el 19 de mayo de
2007 y el 22 de junio de 2013. Era esta noche, esa noche mágica que nos ha
quitado otro pedacito de juventud en el tiempo absoluto. El deseo desde niño
vuelve a empezar.
Ficha Técnica
CD Leganés: Riesgo, Palencia, Sergio G. (Quintillá, 60'), Omeruo, Bruno, Javi
Hernández, Gaku, Eraso (c) (Jon Bautista, 60'), Rober Ibáñez (Arnáiz, 33'),
Juan Muñoz y Borja Garcés (Yoel Bárcenas, 60').
UD Almería: Fernando, Pozo, Akieme, Ely (Lazo, 88'), Babic, De la Hoz (c), Samú
Costa (Juan Villar, 88'), Robertone (Eguaras, 75'), Portillo (Dyego Sousa,
68'), Ramazani (Puigmal, 68') y Sadiq.
Goles: 1-0 (8'): Borja Garcés bate a Fernando
aprovechando un pase de Javi Hernández tras pérdida de Pozo. 1-1 (15'). Ely cabecea
un córner botado por Robertone, rebota en un defensor y manda el rechace a la
red con la diestra. 2-1 (42'): Omeruo de
cabeza tras córner en el área pequeña, imponiéndose a Ely. 2-2 (53'): Sadiq,
apoyándose en Robertone.
Árbitro: Arcediano Monescillo (castellano-manchego). Amonestó a Babic (25'),
Palencia (48'), Riesgo (82'), Omeruo (83') y Dyego Sousa (89').
Incidencias: Partido correspondiente a la última jornada en la Liga Smartbank
(42ª) disputado en el estadio de Butarque ante unos 10.000 espectadores,
alrededor de 4.000 de ellos rojiblancos. La UDA jugó con la elástica verde.
Empate del Almería en Leganés que unida a la derrota del Eibar en Alcorcón
le hace quedar primero de la 2 división y ascender directamente a la 1 división
en un partido de infarto. El delantero, Juan Villar, salió al terreno de
juego en los instantes finales buscando el gol de la victoria.