Almería 2-0 Málaga
El final del mercado de fichajes favoreció
que la herida de la derrota en Lezama no
supurara demasiado. Dolió, fue inesperada, pero cicatrizó rápido gracias a dos
días frenéticos en la que se cerraron tres incorporaciones: Babic,
Sousa y Pozo. De inicio ninguno, sólo Fernando volvía para
la portería y De la Hoz sustitutía a un Robertone expulsado.
El resto, mismo once y confianza en Chumi y Martos para el
centro de la defensa, que tenían una prueba de fuego.
Con Fernando regresaba el portero más querido por la
afición, un hombre que en sus cinco temporadas como rojiblanco ha sido regular
y ha hecho méritos siempre para ser el titular. Chumi y Martos han
sido la apuesta de Rubi, dos hombres con pocas oportunidades el año
pasado y que de buenas a primeras se vieron en el once en el Cartagena.
Los dos primeros partidos dieron buena sensación, pero ante el Amorebieta transmitieron
esa inseguridad que
fue la tónica hace unos pocos meses.
Cuarta jornada con ellos. Confianza frente al Málaga y a
saltar a un Estadio de los Juegos Mediterráneos que por fin
acogió a todos los abonados que tiene el conjunto rojiblanco. Dos viejos conocidos en
los malacitanos, Peybernes y un Sekou que
precisamente iba a medir a la
discutida pareja de centrales. Era el día para demostrar que lo de Lezama había
sido un borrón.
El partido comenzó con mucho vigor. El Málaga, que se había
estudiado bien el partido del Amorebieta, presionó arriba la salida
del balón rojiblanco. No le vino mal de inicio a los de Rubi, que
encontraron huecos y fueron verticales, pero es cierto que los boquerones
también se acercaban con peligro a la meta de Fernando. De hecho,
las dos primeras ocasiones de peligro fueron visitantes, con sendos cabezazos
que se marcharon fuera. Sadiq respondió a los 16 minutos, con
un buen desmarque y un zurdado que se perdió junto al palo de Barrio.
Estaba bonito el partido, pero también peligroso. No lo dominaba el Almería como
a él le gusta, de hecho, se le notaba mucho más cómodo al Málaga,
que puso un nudo en la garganta a los aficionados a los 22 minutos con una
falta lanzada por Cufré que se estrelló en el larguero. Susto
grande, los rojiblancos no conseguían llevar el ascua a su sardina y eso lo
estaban aprovechando los visitantes. Se acercaba el descanso y aunque los
de Rubi trataron de terminar más cerca del área de Barrio que
de la de Fernando, lo cierto es que la sensación no era la de poder
marcar.
En el descanso había que darle una vuelta importante a la situación. No era
el Almería de las dos primeras jornadas (la tercera estuvo
marcada por la tempranera expulsión de Robertone), no era el tipo
de fútbol que pretende desarrollar Rubi. Arriba estaban faltando
ideas, el juego era demasiado previsible. Faltaba dos o tres posesiones largas,
con algún "¡uy!" de la grada, por lo que los cambios parecía que no
iban a tardar en llegar.
Pues cambios no, pero sí un comienzo de segunda parte totalmente
inesperada. Primero la parte negativa. Del centro de la defensa, algo que se
podía intuir al estar Martos con tarjeta amarilla desde el
minuto 23. Al central se le notaba nervioso desde el inicio y eso se iba a
traducir en un error en el control, una falta como último defensor y una
expulsión clara, que parecía repetir lo vivido ante el Amorebieta.
Si el partido era un examen, el catalán parecía no superarlo.
A diferencia de hace una semana, el Almería no se fue del
partido, no tuvo esos minutos de pájara en los que se te van los puntos. El
equipo mantuvo la compostura, estaba herido en el orgullo y lo demostró con
solidaridad en su juego. Eso y que Sadiq se sacó un cabezazo
estratosférico para hacer el 1-0. El ariete saltó a lo Santillana en
el Madrid, se mantuvo suspendido en el área y conectó un testarazo
inapelable para poner en franquicia a los rojiblancos.
¡Qué diferencia de afrontar la situación con respecto a hace una semana! No
sólo por el marcador, sino por la actitud ganadora. Hasta Chumi se
iba a reconciliar con la afición, con el 2-0. El central sólo tuvo que empujar
una volea de Samú, que entraba. Da igual de quién fuera el gol,
posiblemente lo necesitaba ahora que los centrales volvían a estar en el ojo
del huracán. Pero lo importante era que se abría ventaja en el marcador y, ante
todo, que el Almería estaba superando sus miedos.
Y por si había alguna duda, ahí estaba Fernando. El meta
transmite lo que necesita cualquier equipo, seguridad. Bien colocado, sobrio,
sin la necesidad de ser Beckenbauer sacando el balón desde
atrás. Pero para, lo que se le pide a un portero desde que se inventó el fútbol
a finales del siglo XIX. Salva las milagrosas y detiene las que desde la tele
se ven sencillas, que son las que más miedo meter sobre el terreno de juego.
Recta final del encuentro, tocaba aguantar como jabatos y confiar en las
buenas espaldas del meta murciano para que se siguiera echando sobre ellas al
equipo. Las bolas se le subían a Samú, pero seguía corriendo como
un guerrero. Hasta Sadiq defendía como si le fuera la vida en
ello, lástima que en las contras le sigan sobrando cuatro o cinco amagos. Cinco
minutos de descuento, pero ya no se iba a escapar la victoria. Era el momento
de disfrutar en el Mediterráneo, de volver a vibrar con un equipo que si
consigue tener regularidad... Partido a partido.
Ficha técnica
Almería: Fernando, Buñuel, Akieme, Chumi, Martos, De la Hoz, Samú, Curro
(Portillo, 70'), Ramazani (Pozo, 55'), Lazo (Robles, 70') y Sadiq (Appiah,
90').
Málaga: Barrio, Víctor, Juande, Paulino (Roberto, 67'), Luis Muñoz (Ramón,
76'), Brandon, Antoñín (Jozabed, 67'), Genaro, Peybernes, Cufré (Jiménez, 76')
y Kevin (Jairo, 45').
Árbitro: González Esteban, del comité vasco. Amonestó a Víctor, Martos, Kevin,
Ramazani, Luis Muñoz. Rojas: Martos (46').
Goles: 1-0 Sadiq (52'). 2-0 Chumi (58').
Incidencias: Partido de la cuarta jornada del Campeonato Nacional de la Liga SmartBank
disputado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos ante unos 8.000
espectadores, el 60% del aforo que es lo permitido.
Victoria balsámica del Almería en casa ante el Málaga, después del tropiezo
en Amorebieta y con un jugador menos, que le coloca en el pelotón de cabeza. El delantero, Juan Villar, ya está en
la fase final de su recuperación.
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