Cartagena 3-2 Almeria
Con un sistema defensivo más poroso que la frontera de Ceuta con
Marruecos se hace muy complicado ganar partidos en Segunda, no digamos
buscar el ascenso a Primera. Admitámoslo, si el Almería no corrige de una vez
por todas sus lagunas en la retaguardia el sueño de subir vía play-off es una
quimera. Imposible lograrlo si en cada partido encajas concediendo tantas
facilidades. Y todo ello pese a contar con un inspirado Ramazani en el extremo
-exquisito el belga- y un renacido Sadiq, pero también con un Makaridze capaz
de lo mejor y de lo peor.
En Cartagonova se vio un Almería en el tránsito de ser más efectivo
que vistoso, pero peleado con la definición durante casi toda la primera
mitad, como arrastrando la mala puntería exhibida ya ante el Albacete. Rubi
tiró de rotaciones y llamó la atención que cambiase toda la línea defensiva,
sin duda el talón de Aquiles del equipo a lo largo del curso, regresando Samú a
la sala de máquinas y confiando esta vez en Robertone para generar juego junto
al luso y Morlanes.
Mantuvo sin embargo el técnico catalán al mismo tridente ofensivo
de la jornada anterior, con Lazo y Ramazani en los extremos y el
controvertido Sadiq en punta de ataque. El conjunto tuvo menor fluidez
en el movimiento de balón de la acostumbrada y por momentos optó por
el juego directo para sacar el balón, recurso que no dudó en emplear Maras o
Ivanildo.
Con un fútbol menos asociativo el equipo buscó en
particular a Ramazani, muy versátil en el frente de ataque sin ceñirse en
exclusiva a su banda. El belga vio incluso portería a los diez minutos de
juego, si bien partía en posición ilegal. El Cartagena no terminaba de hacerle
cosquillas a los unionistas, que casi se complican la vida en una peligrosa
cesión de Ivanildo a Makaridze a la que a punto estuvo de llegar antes
Rubén Castro, que envejece como los buenos vinos.
Con llegadas aisladas sin un patrón hilvanado ni definido,
rebasada la media hora de juego Sadiq dispuso de otra ocasión de gol en la que
tras burlar al meta local se topó con un defensa en la línea de gol en otra
acción anulada por fuera de juego del nigeriano. Minutos después Morlanes
disponía de la ocasión más clara sin duda en el primer acto, un córner que el
maño remataba desviado con la espalda en boca de gol y sin oposición.
Enésimo fallo en las atenciones defensivas
El gol se palpaba en un ambiente por fin con público, pero cayó del lado
cartagenero y lo firmó el de siempre. Rubén Castro castigó dentro del
área el enésimo fallo de bulto en las atenciones defensivas. La acción
nacía de lo más inocente posible con un saque de banda de Forniés que De Blasis
prolongó de cabeza en el primer palo ante la pasividad indálica y Castro
remachaba con la zurda a la red.
Faltaban apenas cinco minutos para el descanso y el lienzo se tornaba
oscuro, pero en el minuto de descuento llegó la reacción visitante también a
balón parado. Esta vez fue un córner botado por Robertone que Samú
Costa cabeceó sobre la posición de Sadiq, quien incomprensiblemente
libre de marca en el área pequeña, empujaba a su vez con la testa para
establecer el 1-1.
Ni el gol de la igualada ni el tiempo de descanso sirvió para atajar la
empanada defensiva exhibida en los minutos anteriores y nada más reanudarse el encuentro
emergía de nuevo la figura del más listo de la clase, Rubén Castro, para elevar
el 2-1 en el marcador fusilando a Makaridze tras recoger un mal despeje de
Ivanildo a un centro sin aparente peligro de Forniés desde el costado
zurdo.
Lo bueno del asunto es que la zaga albinegra tampoco recordaba al muro de
Berlín y una acometida de Sadiq era cortada en falta dentro del área
por Raúl Navas con el consecuente penalti que el nigeriano cedía esta
vez a su compañero Ramazani, quizá arrastrando aún la mala conciencia del
episodio con Brian. El belga lanzó con una tranquilidad pasmosa engañando a
Marc Martínez para poner las tablas de nuevo.
El partido se jugaba ya a esas alturas de área a área y Makaridze
estuvo cerca de provocar un desastre intentando recortarse a sí mismo dentro de
la suya, cediendo un córner que luego requeriría los reflejos del meta
georgiano para sacar en la línea un buen cabezazo de José Ángel.
El balón iba de un campo a otro sin transitar apenas por la medular y en la
siguiente acción fue Sadiq quien se plantaba solo delante de Marc
Martínez, pero en lugar de definir como demandaba la jugada, optó por intentar
asistir a un compañero, facilitando que la zaga rival eliminase el peligro.
La versión egoísta del de Kaduna habría sido más aconsejable.
La insegura tarde que estaba regalando Giorgi Makaridze bajo palos tuvo su cénit en
la recta final del partido. Primero se lucía con una plástica estirada a
disparo de De Blasis y en la acción posterior cometía un penalti infantil que
el jugador argentino se encargaba de transformar para mayor desquiciamiento de
Rubi, al que lo único que le faltaba era un arquero inseguro.
El Almería facilita con su derrota el ascenso del Mallorca y
por delante restan dos jornadas ante Logroñés y Sporting en las que la meta
baja un peldaño más y ya no será conservar el tercer puesto, amenazado por el
Leganés, sino incluso evitar ser quintos o sextos en discordia.
Ficha Técnica
FC Cartagena: Marc Martínez, Delmás, Forniés, Datkovic, Raúl Navas, Aburjania
(Antoñito, 87'), José Ángel (c) (Azeez, 73'), Cayarga (Elady, 73'), Álex Gallar
(Nacho Gil, 20'), De Blasis y Rubén Castro (Clavería, 87').
UD Almería: Makaridze, Buñuel (Balliu, 59'), Centelles, Ivanildo (Cuenca, 59'),
Maras, Samú Costa (Brian, 83'), Morlanes, Robertone (Carvalho, 71'), Lazo,
Ramazani (Corpas, 83') y Sadiq.
Árbitro: Iglesias Villanueva (gallego). Asistido en el VAR por González
Esteban (vasco). Amonestó a Delmás (21'), José Ángel (25'), Samú Costa (36'),
Raúl Navas (66'), Ramazani (75'), Makaridze (81') y Elady (91').
Goles: 1-0 (41'): Rubén Castro. 1-1 (46'):
Sadiq. 2-1 (47'): Rubén Castro. 2-2 (54'):
Ramazani, de penalti. 3-2 (82'): De Blasis, de penalti.
Incidencias: Partido correspondiente a la 40ª jornada
-antepenúltima- de la Liga Smartbank disputado en el Estadio de Cartagonova,
con presencia de público por primera vez desde el estallido de la pandemia,
concretamente un aforo limitado de 2.240 espectadores. Los locales vistieron de
alibinegro y los visitantes de rojiblanco.
Derrota del Almeria en Cartagena que sigue con los malos resultados
complicándose la vida. El delantero, Juan Villar, sigue recuperándose de
la lesión.
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