Almeria 1-1 Cartagena
El Estadio de los Juegos Mediterráneos se iba a convertir en el
juzgado de primera instancia de la credibilidad del
segundo proyecto millonario de Turki Al-Sheikh. Desde la penúltima
posición de la tabla (con dos partidos menos todavía por jugar), el Almería necesitaba
ganar sí o sí a un rival recién ascendido, aunque peligroso como el Cartagena.
Para el segundo partido de una dura semana y tercero con el run run por las
últimas malas actuaciones rojiblancas, el José Gomes hizo
rotaciones. El portugués se la jugó con una defensa titular y una medular más
de músculo que últimamente. El once no era de jugones, pero en los últimos
partidos éstos no habían jugado nada. Más bien, ni habían comparecido. Ante
ello, prefirió a De la Hoz y Petrovic para la
recuperación y unas bandas rápidas y profundas, con Corpas y Carvalho.
Por lo menos sobre el papel, luego habría que ver la actitud.
El partido comenzó con
más ocasiones que intensidad. La primera con una prolongación de Rubén
Castro, que detuvo abajo Makaridze, y al minuto una falta
de Aketxe que se fue alta. Con la buena zurda que tiene y, de
momento, no le están saliendo las cosas al vasco. Sin meterle un gran ritmo,
el Almería estaba haciendo las cosas mucho mejor que en las
últimas jornadas. Estaba bien posicionado y metido en el partido, le hacía
falta un gol para que se quitara los complejos. Sadiq casi lo
logra con una buena individualidad dentro del área, que se marchó lamiendo el
palo.
Y como las cosas siempre pueden ir peor, Rubén Castro se
inventó un golazo. Balón al hueco, para que el canario le gane la espalda
a Cuenca y aproveche que Makaridze no cierra
bien su palo para hacer el 0-1. Un delantero de Segunda, contrastado, que ha
marcado en todos los equipos y ha sido un dolor de cabeza cada vez que ha
visitado el Mediterráneo, le apretó el nudo de la corbata más
a José Gomes. Es la diferencia entre futbolistas que necesitan
meses para adaptarse al fútbol español y los que te rinden desde el primer
entrenamiento.
Si se quejaba el Almería en las jornadas precedentes que
los rivales se le encerraban, los 75 minutos que tenía por delante iban a ser
un camino de espinas. Los rojiblancos estaban groguis,
cualquier atisbo de reacción era un espejismo. Perdidos en toques horizontales
sin hacer daños y perdiendo el balón cada dos por tres. Llegaba la media
hora con la sensación de que el Cartagena era el millonario y
el Almería un equipo de Tercera repescado. Coyarga tuvo
el 0-2, pero en esta ocasión Makaridze le ganó la partida en
el uno contra uno.
Al descanso se llegó con un par de jugadas individuales de Sadiq y
Balliu, un imposible ante un equipo bien trabajado y que como Sporting,
Logroñés y Las Palmas, tenía bien estudiados a los rojiblancos y sabía cómo
desactivarlos: orden en el centro del campo y tapar las subidas de los
laterales. Al descanso, el Almería acumulaba 392 minutos sin
marcar un gol, una barbaridad viendo el potencial almeriense. Pero es que no
merecía mejor suerte, sin alma y cada uno haciendo la guerra por su cuenta, el equipo es carne de
cañón.
Viendo la pobre imagen de la primera parte, lo normal es revolucionar como
se pueda el partido y eso pasa por hacer cambios. José Gomes no
hizo ni uno para cambiar el decorado, seguía confiando en once futbolistas y,
sobre todo, en un esquema que no funcionó ni en el play off ante el Girona y
esta temporada. Lo de Lugo queda claro que fue un espejismo, que el Almería se
hizo un flaco favor creyéndose ser un buen equipo.
El primer centro al área medio en condiciones que ha recibido Sadiq desde
que debutara en Logroño se convirtió en ocasión de gol. Su
cabezazo lo sacó Marc con muchos problemas, el rechace quedó
solo en el punto de penalti y con toda la portería para Carvalho, y
lo estrelló en el cuerpo de Alex Marín. Incompresible, si Rubén
Castro pilla ésa... Por fortuna el Cartagena se había
roto, físicamente había dado un bajonazo y el Almería iba a
aprovechar una contra para empatar.
Las idas y vueltas de la segunda parte iban a beneficiar a los
rojiblancos. Carvalho condujo bien una contra y encontró en el
espacio a Sadiq, que se estrenó con un gol de delantero centro. No
había mejorado el Almería como para empatar, más bien el Cartagena se
había despistado. Tal es así que los cartageneros sí tuvieron capacidad de
reacción y Gallar y Elady tuvieron dos ocasiones seguidas para
poner nuevamente por delante a su equipo. Gomes pedía más
intensidad desde la banda a sus jugadores, pero como quien oye llover.
Con prisas y sin orden, el Almería se volcó. Demasiado
para lo poco que controlaba el partido porque el Cartagena había
mejorado y rozo el segundo tanto nuevamente con un disparo desde la frontal
de Rubén Castro. Los rojiblancos no creaban para
hacerse con la victoria, pero esperaban que los centímetros de Sadiq se
impusieran. El delantero era el único que sí se mostraba superior a sus
contrincantes, el único al que parecía dolerle la situación.
No acabó el Almería pidiendo la hora porque un punto no le
servía para nada, pero la sensación es que de caer el segundo para alguien, era
para el Cartagena. No cayó y se logró un raquítico punto que no
sirve para ser la base de la reacción del equipo. Con este caos táctico y con
la falta de pundonor que tiene este equipo, mejor empezar a mirar cuántos
puntos hacen falta para salvarse. Pensar en los puestos de ascenso es
autoengañarse y engañar a los antes sufrían desde la grada y ahora apagan el
televisor porque le duele en el alma lo que están viendo.
Ficha técnica
Almería: Makaridze, Balliu, Akieme, Maras, Cuenca, Petrovic (Olivera, 58'),
De la Hoz (Morlanes, 80'), Aketxe (Robertone, 58'), Corpas (Villar, 75'),
Carvalho (Pedro Mendes, 80') y Sadiq.
Cartagena: Marc, Delmás, Andújar, Alex Martín, Forniés, José Ángel,
Carrasquilla (Clavería, 79'), Gallar (Williams, 82'), Cayarga (Nacho Gil, 58'),
Elady y Rubén Castro.
Árbitro: Gálvez Rascón, del comité madrileño. Amarilla a Maras, De la Hoz,
Balliu, Forniés.
Gol: 0-1 Rubén Castro (17'). 1-1 Sadiq (64').
Incidencias: Partido de la séptima jornada disputado en el Estadio de los Juegos
Mediterráneos. Puerta cerrada.
Empate del Almeria en casa ante el Cartagena, donde sigue sin mejorar pero
al menos no perdió. El delantero, Juan Villar, saltó al terreno de juego
a falta de quince minutos dando más profundidad al ataque.
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