viernes, 13 de febrero de 2015

PARTIDO SUSPENDIDO JORNADA 21ª SEGUNDA DIVISION B GRUPO IV

Cádiz 1-0 R. Jaen. Ya es líder el Cadiz

Líder. Realidad incontestable, el fondo más allá de las formas. El Cádiz ya manda, y remontándose al pasado hay que recordar que ha costado Dios y ayuda, sudor y fútbol, y hasta sangre de alguna cabeza que ha rodado. El equipo amarillo marcha raudo hacia su objetivo, limpio ya el camino, sin obstáculos que interfieran y dependiendo sólo de su destreza.

La tormenta no caló aquel 18 de enero, y el impresionante conjunto de Claudio (seis victorias consecutivas, a una de igualar récord) avanza inexorablemente hacia ese campeonato que se le exige y que tan lejos se veía en diciembre.La última víctima es el Jaén, decepcionante, desconocido y descorazonador, que no inquietaba a un rival directo y sólo se mantenía en el choque por la incertidumbre del pírrico 1-0.

En cuanto a las formas, no son ni mucho menos malas. Este Cádiz arrolla cuando se lo propone y al estilo Agné avasalla en los inicios, hasta que derriba la muralla rival. Entonces ya parece imposible hacerle un gol a Aulestia, que suma casi 600 minutos sin encajar un solo tanto. Firmaba una gran primera mitad y aguantaba en la segunda, cuando el duelo se convertía en uno de esos sosos que no se dan nada bien. Pero ese aburrimiento no esconde la realidad, importante reiterarlo. Este Cádiz ya es líder. Y eso no se regala.

En un ambiente de gala aunque aún lejos del lleno se presentaba un Cádiz CF con la sorpresa de Mantecón en el carril derecho y los regresos esperados de Espinosa y Villar. El cuadro amarillo, con Tomás en el lateral zurdo, saltaba a por todas desde el inicio, con un hambre tremenda, presionando arriba sin desmayo.

El arranque desbordaba a un Jaén nervioso y torpe con la pelota, errático en la circulación y muy incómodo sobre el terreno. La bola rondaba continuamente por los dominios de Toni García, espectador en primera fila de butacas de un más que posible penalti a Airam. El conjunto gaditano le cedía el esférico para robar arriba y plantarse, pero siempre fallaba en el último instante.

Los pupilos de Berges no podrían aguantar tantas embestidas. Y en el primer golpe serio los locales se adelantaban en el luminoso merced a una fantástica acción individual de Villar. El onubense sentaba a su par con un caño y servía una asistencia milimétrica a Jona, que definía con la zurda tirándose al piso como el mejor goleador del Grupo IV que es y no lo celebraba por respeto y cariño a sus anteriores colores.

Muchos meses después, tanto que en aquel entonces uno llevaba manga corta y ahora no se quita la bufanda, el Cádiz era líder. Mandaba en la tabla, nadie se interponía entre sus pasos y el camino hacia la meta. 

Esta vez la tormenta no traía agua sino fútbol, fútbol de carácter, garra y compromiso. Caído el chaparrón, el Cádiz se tranquilizaba. Esperaba a que su rival enseñara la patita, y entonces se la mordía con contragolpes veloces con los que faltaba apuntillar. Machado no atinaba con la meta pero el equipo seguía fabricando ocasiones.

La fuerza del colectivo ha logrado que individualmente las figuras de este plantel se encuentren en un momento dulce. El Rey Midas Jona convierte en gol todo lo que toca; Villar trabaja y golpea, como Juanma Espinosa, un fajador con un guante de seda. Hasta Mantecón mostraba una furia desconocida en el inicio liguero. La incertidumbre del resultado mantenía la emoción en la llegada al descanso, con una superioridad extraña en un duelo de aspirantes.

El frío apretaba al caer la noche y costaba mantener la tensión. El conjunto gaditano reducía su marcha con respecto a la primera mitad. En una arrancada Jona se estropeaba y abandonaba en camilla el rectángulo de juego. El relevo lo asumía Hugo, debutante en Carranza, que cumplía su sueño desde pequeño.

El Jaén igualaba las fuerzas en lo futbolístico. Se acercaba a Aulestia y forzaba faltas y saques de esquina aún sin inquietar al meta vasco. Pero ya no se encontraba con la brusca respuesta de los de Carranza, pues sus contras ni rebasaban la medular antes de ser desconectadas. 

En una de ellas, Villar calcaba la jugada del gol pero Airam estrellaba su disparo en la cepa del poste tras esperar el momento justo para definir. Luego, Machado enviaba a las nubes. Esa doble ocasión propiciaba la reacción local, se volvía a apretar arriba.

Al no tomar las riendas del choque, Claudio retiraba a Machado para dar su lugar a Navarrete, descansando el granadino y dotando de mayor músculo a la medular. El míster valenciano pedía cabeza a sus chicos, mente fría para un partido que no terminaba de mostrar su desarrollo.

El chileno tomaba la mediapunta, por detrás de un Airam que se pegaba con todos. El marcador dominante era lo más positivo en una segunda mitad aburrida donde los amarillos no daban con la tecla. Resultaban incapaces de combinar y encontrar los espacios del primer asalto. Su adversario, inoperante, se acercaba tímidamente con acciones de estrategia, que van ganando peso a medida que el tiempo se acerca al final.

Claudio sacrificaba al ariete canario por Migue García, Villar cogía la punta de ataque. No existía sufrimiento, si bien todos los cadistas miraban al reloj de forma continuada. Cuando se ha acabado el disfrute, lo mejor es parar ya para evitar el drama.

FICHA TÉCNICA
CÁDIZ CFAulestia, Mantecón, Servando, Josete, Tomás, Garrido, Espinosa, Villar, Fran Machado (Navarrete, 70'), Jona (Hugo Rodríguez, 55') y Airam (Migue García, 79').

REAL JAÉN: Toni García, Gaitán, Dani Torres (Borja Prieto, 71'), José Cruz, Nando (Álex Cruz, 20'), Quesada, Miranda, Brian, Molina, Santi Villa y Montero (Sutil, 59').

GOL: 1-0: Jona remata con la zurda una sensacional asistencia de Villar (18').

ÁRBITRO: Milla Alvendiz. Amarilla a Dani Torres, Álex Cruz, Fran Miranda y Garrido.

INCIDENCIAS: Ramón de Carranza. Unos 12.000 espectadores.


El Cádiz se pone Lider tras su victoria ante el R. Jaen. El delantero onubense, Juan Villar, fue de los jugadores más destacados haciendo una genial jugada en el primer gol y otra parecida que le dio a Airam y disparó al palo.